
Agua es todo lo que compone nuestro entorno, sin ella no sería posible la vida: la germinación de una semilla, la apertura de una flor, la agricultura, la ganadería, la industria, sólo se pueden realizar gracias a la existencia del agua. Entre el cielo y la tierra la vida está en constante cambio. Nuestro planeta está envuelto por una capa invisible llamada atmósfera, que la protege y aporta elementos vitales como el oxígeno y el agua.
La mayor parte de este importante recurso natural está acumulada en los mares y es agua salada (97.2%); luego siguen las zonas polares y nieves perpetuas que es agua congelada (2.15%); la tercera porción la representa el agua dulce que se encuentra en ríos y lagos(0.0171%), el 0.625% es agua subterránea y la última y mínima parte se halla en forma de vapor que da origen a la humedad y nubosidad (0.001%). Esta cantidad es vital. Sin ella no habría vida alguna en la tierra.
El agua en la naturaleza circula permanentemente de los seres vivos a la atmósfera y a las corrientes de agua. Este proceso se llama el ciclo del agua. Veamos cómo se realiza:
El calor del sol evapora el agua y forma nubes que se mueven en distintas direcciones impulsadas por el viento. Cuando se enfrían, las nubes nos devuelven el agua en forma de gotas de lluvia, granizo o nieve para que podamos utilizarla. Las plantas toman el agua del suelo y los animales y humanos en los alimentos. Para que el ciclo continúe, todos nosotros, plantas, animales y hombres, devolvemos vapor de agua al respirar, en la orina y en el sudor.
Las nieves perpetuas se derriten por acción del sol y originan los ríos. Estos van recogiendo otras aguas superficiales que a su vez se evaporan y forman nuevas nubes que caerán en la tierra en forma de lluvia.
Las aguas subterráneas originan verdaderos mares interiores llamados acuíferos. Estas aguas cristalinas se introducen al interior de la tierra y en algunos lugares salen a la superficie formando los nacederos y manantiales que forman las quebradas.
El agua en su proceso de evaporación viaja en cinturones de nubes, que se desplazan desde la parte baja en busca de los bosques que se encuentran en la parte alta. Al llegar allí las nubes se precipitan en forma de lluvia.
La lluvia entra al bosque y cuando termina de llover, el agua continúa goteando por troncos y suelos para que musgos y líquenes la guarden dando origen a los nacederos. De estos nacen pequeños hilos de agua que unidos a otros dan origen a nuestras quebradas.